Anteriormente, hemos analizado la forma en que el aprovechamiento de los conocimientos especializados y el financiamiento del sector privado a través de una P3 puede brindar muchos beneficios al público, entre ellos, la implementación de nueva infraestructura en menos tiempo, mantenimiento y operaciones de mejor calidad, y costos más bajos de ciclo de vida. Sin embargo, para aprovechar al máximo el modelo de P3, el gobierno debe asegurar que existan los recursos adecuados internos para diseñar y administrar el proyecto. Una P3 no es un sustituto para la planificación deficiente y las mejores P3 son el resultado de una preparación reflexiva y completa que comprende la combinación adecuada de expertos en la materia. Por lo general, el gobierno contrata tres tipos de asesores para planificar y ejecutar un proyecto de una P3: un asesor legal (para abrirse camino a través de los obstáculos reglamentarios y negociar los documentos esenciales del proyecto, los cuales exigen asignaciones de riesgo distintas a aquellas de los contratos habituales de construcción pública), un asesor técnico (para determinar los criterios técnicos y diseñar los requisitos del proyecto basándose en la clase particular de activo), y un asesor financiero (para ayudar a negociar los términos y condiciones y garantizar que el proyecto genere el mejor valor para el público). Debido a la naturaleza única de los desafíos legales, técnicos y financieros de una P3 (los cuales, dadas sus características, incluyen enfoques originales en cada categoría), los conocimientos especializados externos en cada una de estas áreas son críticos para el éxito.  De hecho, en todos los proyectos locales importantes de P3 realizados en todo el país que han salido adelante en forma exitosa (como la expansión del campus UC Merced, las terminales APM de Los Ángeles y el tribunal de justicia de Long Beach), el gobierno local empleó asesores de gran experiencia en estas áreas para las P3.

Sin embargo, además de la mezcla adecuada de conocimientos especializados externos, el gobierno también necesita contar con su propio personal experimentado para contribuir eficazmente al lanzamiento e implementación del proyecto de una P3.  Si bien los asesores aportan los conocimientos especializados que se requieren para lanzar e implementar un proyecto de P3, el gobierno también necesita un sólido liderazgo interno para asegurar que el proyecto satisfaga las necesidades del público. El Departamento de Transporte de los Estados Unidos posee una guía para P3 muy útil que analiza las distintas funciones que deberían desempeñar los asesores externos y el personal interno, así como también las habilidades únicas que se necesitan. Además, la dotación de un proyecto de P3 con personal interno experimentado envía una señal clara a la industria acerca de la seriedad del gobierno al implementar un proyecto, lo cual debería incentivar más competencia y redundar, a la larga, en un menor costo para el público. Hace poco, el alcalde de Chicago, Lori Lightfoot, designó una administradora de infraestructura, Anne Sheahan, para ayudar a guiar las próximas iniciativas de infraestructura de la ciudad. Esperamos que otras jurisdicciones prioricen la infraestructura de manera similar (lo cual es verdaderamente importante en un estado en crisis) y que provean los recursos de personal adecuados, tanto externos como internos, para obtener el mejor rendimiento del modelo de P3).