El mes pasado, una mesa de debate político sobre las formas en que la comunidad financiera puede invertir en infraestructura mediante colaboraciones público-privadas (public-private partnerships, también conocidas como P3 o PPP) se llevó a cabo en la ciudad de Nueva York. El panel, presidido por el diputado de Estados Unidos, John J. Duncan, destacó la necesidad actual de todo el país de reinvertir en infraestructura, como en autopistas, infraestructura hídrica, aeropuertos y edificios públicos. El 17 de julio de 2014, el presidente Obama se ocupó de esta necesidad y anunció una nueva iniciativa para incentivar la inversión privada en infraestructura pública, lo que fomentaría la colaboración entre los gobiernos estatales y locales y los inversores del sector privado, ampliaría el mercado para las colaboraciones público-privadas y recurriría en mayor medida a los programas de crédito federal.

Los proyectos de infraestructura de Estados Unidos pueden ser muy interesantes para los inversores de todo el mundo debido al respaldo federal de las colaboraciones público-privadas y debido a que las inversiones en el mercado de Estados Unidos pueden resultar favorables desde el punto de vista impositivo, en comparación con otros países. Además, como observaron los panelistas, las P3 ofrecen un rendimiento de la inversión estable y a largo plazo con ganancias que alcanzan hasta un 32 %, según el proyecto y el nivel de riesgos que asume el inversor. El costo de capital puede ser mayor cuando la participación en la inversión es un componente de una P3, pero ese aumento del costo de capital de la participación puede ser compensado por mayores rendimientos y bajos costos en general durante toda la vigencia del proyecto.

Para determinar si una inversión vale el tiempo, el esfuerzo y el dinero que requiere un proceso de adquisición de P3, los inversores buscan la seguridad de que habrá un proyecto al final del proceso y una viabilidad económica al evaluar los factores, como los parámetros descritos para el proceso de adquisición, el respaldo político y el respaldo de la comunidad para el proyecto y la asignación del riesgo. Tom Osborne de IFM Investors hizo un análisis mediante la herramienta de cálculo conocida como valor por dinero (value for money, VFM), que es un cálculo para determinar si una P3 en comparación con una adquisición pública tradicional va a generar un mayor valor de lo que absorbe. VFM observa la totalidad de la vigencia de la P3 para determinar si el costo de entrega, funcionamiento y mantenimiento de la P3 será menor mediante la comparación entre una P3 y una adquisición pública tradicional. Ese cálculo está al alcance de los inversores para brindarles el nivel de comodidad necesario para invertir en proyectos de P3.

Según destacó Karl Kuchel de Macquarie Infrastructure Partners, el sector privado busca actualmente oportunidades de inversión en estos activos de infraestructura, en especial en proyectos de infraestructura de P3. Para maximizar el atractivo para los inversores de capital, los proyectos de infraestructura deben ofrecer claridad y transparencia en cuanto al proceso de adquisición. Es decir, proporcionar una agenda prevista del proyecto, costos de renovación, claridad en la asignación de riesgos y una buena trayectoria de la agencia de aprovisionamiento. Cuando el personal municipal tiene experiencia en la comprensión de acuerdos de PPP, tiene experiencia en la planificación y tienen un pensamiento proactivo que garantizarán el éxito del acuerdo y de la P3, hay una posibilidad de que exista una mayor coordinación entre los sectores públicos y privados, que son de suma importancia durante la vigencia de la PPP. Desde el punto de vista de la asignación de riesgos, los acuerdos de P3 pueden tener cláusulas que permitan que esos acuerdos se renegocien cada una determinada cantidad de años por la dificultad de predecir, por ejemplo, el volumen. Esto también motiva tanto al sector público como al privado a mantener la coherencia durante toda la vigencia del proyecto.

Mientras que los abogados de P3 se involucraron activamente en los desarrollos de P3 en el sur de Florida, nosotros anticipamos que el sector público seguirá desarrollando la pericia necesaria para analizar la transferencia de riesgos, establecer el precio y controlar de manera adecuada los riesgos de las P3, de modo que incrementen su viabilidad y atractivo para los inversores. Los funcionarios del condado de Miami-Dade siguen investigando seriamente el uso de las P3 para el desarrollo de la infraestructura, lo que convierte a Miami en el objetivo principal de inversores extranjeros y nacionales. Miami no necesita ser considerada solo como la entrada o el trampolín hacia América Latina. Como ciudad que está experimentando el auge del desarrollo, los inversores y las empresas necesitan ver más allá de Miami para divisar oportunidades de inversión y el éxito comercial.