Las agencias gubernamentales en todos los niveles están recurriendo cada vez más a las colaboraciones público-privadas (public-private partnerships, P3) para la entrega de nueva infraestructura pública. Sin embargo, la discusión a menudo se centra exclusivamente en la infraestructura del transporte, incluyendo carreteras, puentes y el transporte público. Este enfoque es comprensible: en todo el país, las agencias gubernamentales de transporte, como el Departamento de Transporte de la Florida, han estado a la vanguardia de las P3 y tienen muchos proyectos exitosos que así lo demuestran. Además, las necesidades en la infraestructura de transporte de nuestra nación son rigurosas y de gran alcance. Sin embargo, el enfoque en la infraestructura de transporte subestima la flexibilidad y el beneficio del modelo de las P3, que puede utilizarse para desarrollar y operar muchos tipos de infraestructura, incluyendo la infraestructura social.

El estatuto de autorización de las P3 para la Florida es increíblemente amplio y autoriza las propuestas de las P3 para una amplia variedad de infraestructuras sociales, incluyendo instalaciones médicas, escuelas e instalaciones recreativas. Por ejemplo, el condado de Monroe recientemente utilizó el estatuto para desarrollar y operar un refugio para el control de animales en Key West usando el modelo de las P3, y la ciudad de San Augustín recibió recientemente una propuesta no solicitada de las P3 para la construcción y operación de una clínica de salud comunitaria para los veteranos locales. El cielo es el límite.

Además, muchas agencias gubernamentales están explorando un nuevo tipo de inversión de las P3 basada en el desempeño denominada un bono de impacto social. Los bonos de impacto social se utilizaron por primera vez en el Reino Unido a principios de esta década y se han extendido a los Estados Unidos en los últimos años. Con un bono de impacto social, el gobierno paga por determinados resultados sociales en lugar de la infraestructura. Por ejemplo, el gobierno podría emitir un bono de impacto social que pague una cantidad específica por intervenciones privadas que proporcionen una disminución mensurable en la reincidencia de los reclusos, y el monto pagado se basaría en los ahorros del gobierno por la reducción de la reincidencia. Además de la reincidencia, se han utilizado bonos de impacto social para reducir el número de personas sin hogar, educación primaria y atención médica. El modelo fomenta la innovación en el sector privado para el logro de resultados sociales benéficos y asegura que el sector público solo pague por éxitos reales.

Aunque las P3 seguirán desempeñando un papel importante para la provisión de infraestructura de transporte y otras instalaciones públicas tradicionales, las P3 pueden desempeñar un papel importante en la provisión de infraestructura social y servicios sociales. El modelo es flexible, estimula la creatividad y puede adaptarse para lograr casi cualquier bien social.